viernes, 7 de marzo de 2008

ALTERACIONES DE LA PROSODIA

Características Normales de la Prosodia.

Alteraciones de la Prosodia en niños con Trastornos Generalizados del Desarrollo

Alteraciones de la Prosodia como parte de un Fenotipo Lingüístico Especial, el Síndrome del Acento Extranjero en niños argentinos.
Dr. Javier Sanabria
Neuropediatra - Clínica del Niño Río Cuarto-

Mayo 2006



El medio fundamental de la comunicación humana es el lenguaje oral, la voz y el habla, que le permiten al individuo expresar y comprender. La adquisición del lenguaje oral se concibe como el desarrollo de la capacidad de comunicarse verbal y lingüísticamente por medio de la conversación en una situación determinada y respecto a determinado contexto y espacio temporal.

Puyuelo, M. (1998), define el lenguaje como una conducta comunicativa, una característica específicamente humana que desempeña importantes funciones a nivel cognitivo, social y de comunicación; que permite al hombre hacer explicitas las intenciones, estabilizarlas, convertirlas en regulaciones muy complejas de acción humana y acceder a un plano positivo de autorregulación cognitiva y comportamental, al que no es posible llegar sin el lenguaje.

El lenguaje es un sistema complejo integrado por distintos módulos o componentes, los cuales se pueden agrupar en Formales ( sintaxis, morfología y fonología ); de Contenido ( semántico ); y de Uso ( pragmático ).

A esto se le integra la Prosodia o Entonación, que puede modificar el significado literal de las palabras, de las frases y del discurso.

Para lograr un desarrollo óptimo del lenguaje oral, es indispensable lograr una óptima coherencia entre todos los componentes del lenguaje.

La morfología se dedica al estudio de las unidades más pequeñas del lenguaje que tienen sentido así como las reglas que determinan la estructura de las palabras y de sus formas variadas.




La sintaxis se concentra en el orden de la colocación de las palabras y en las reglas que determinan su relación con otros elementos de la oración.

La fonología se interesa por el estudio de la organización de los sonidos, intenta entender la influencia que los sonidos tienen unos sobre otros.

El estudio de la semántica se centra en el significado de la palabras y de las combinaciones de palabras.

La pragmática estudia el funcionamiento del lenguaje en contextos sociales, situacionales y comunicativos, es decir, analiza las reglas que explican o regulan el uso intencional del lenguaje, teniendo en cuenta que se de trata de un sistema social que dispone de normas para su correcta utilización en contextos correctos.

Se puede definir a la Prosodia o Entonación como las variaciones del tono o altura tonal de la voz cuando se habla. Estas variaciones se dan en las palabras, en las frases y en las oraciones y son muy significativas en el lenguaje cotidiano, por cuanto abarcan las cuestiones relacionadas que afectan la articulación melódica del texto en forma ascendente o descendente y también el acento.

El idioma y sus distintas variantes (acento, giros típicos, expresiones, vocabulario….) representan un elemento importante de identificación del individuo a un grupo social.

Características Normales de la Prosodia.
Para algunos autores, la entonación o prosodia, son sinónimos; para otros, la entonación es la melodía que percibimos a través del habla, la cual está conformada por las variaciones de frecuencia del fundamental ( se llama fundamental al más grave de los sonidos en que se descompone la voz humana ); junto al análisis de la duración, la intensidad y otros elementos fónicos.
Esta entonación sería sólo una parte de la prosodia, la cual también se encarga de estudiar el acento y el ritmo, que incluye pausas, timbre y velocidad de habla.
La Prosodia permite analizar y representar formalmente aquellos elementos no verbales de la expresión oral, tales como el acento, los tonos, la entonación y la cantidad, realizada esta última en el tempo y las pausas.
El oyente percibe cambios de altura o de melodía, de longitud y de volumen sonoro; estos son los parámetros prosódicos subjetivos. Las señales prosódicas son polisémicas ( pueden dar distintos significados para una misma palabra ); y vehiculan informaciones tanto paralingüísticas como propiamente lingüísticas, esenciales en la comprensión del enunciado y su interpretación pragmática.
La prosodia cumple importantes funciones. En primer lugar tiene una función cohesiva o integradora, ya que divide el hilo fónico en parcelas, de modo que el oyente pueda percibirlo como un oleaje. En vez de estar expuesto a todo un mar de información, ésta se le presenta como olas sucesivas, en unidades empaquetadas prosódicamente.
La entonación es el recurso más común y el más elemental del enunciado: puede haber enunciados sin forma gramatical, pero sin entonación, no.
Más allá de esa función integradora, tiene también la prosodia una función delimitadora, o demarcativa que consiste en la segmentación del enunciado o del discurso en unidades menores relacionadas con su estructura profunda, como en las dos frases: encontré el libro roto y encontré el libro, roto.
Hay mecanismos de contraste, que producen diferencias de sentido. Esto se da cuando la parte final de la frecuencia fundamental, el entonema es descendente o ascendente, lo que depende de la disminución o el aumento de la vibración de las cuerdas vocales.
La entonación ascendente representa un enunciado con sentido incompleto, no acabado; mientras que la entonación descendente confiere un sentido completo a lo dicho. Esto parece ser una tendencia universal.
En otro nivel, estas diferencias se convierten de fonológicas en gramaticales, en el sentido de que se interpreta, en español, la entonación ascendente como interrogativa y la descendente en declarativa. Queda claro que estos contrastes entonativos tienen en la lengua un valor gramatical.
La prosodia tiene también relevancia para la pragmática del lenguaje, no ya en el nivel abstracto de la oración, sino en el nivel del enunciado. Importante desde el punto de vista lingüístico es la marcación de la prominencia tonal, porque a través de ella el hablante decide lo que va a tratar como información nueva y lo que va a considerar como información dada.
Una manera no marcada de dar como nueva una información es, en español, colocarla al final de la cláusula. Así, en Juan tiene un perrito, el segmento [un perrito] está encapsulado en español como información nueva; esto es general para las lenguas que tienen un orden de palabras sujeto-verbo-objeto (SVO).
A través de la prosodia, el hablante puede igualmente hacer resaltar como información nueva algo que no esté al final de la unidad de información. Un ejemplo de alargamientos emotivos, sería
“ y finalmente cuando llegué a mi casa, me tiré a dormir, a descansar.....”
Las palabras tiré y descansar, subrayadas en el ejemplo, son alargadas por el hablante, es decir que se pronuncian con una duración mayor a la esperada, perceptivamente. En este ejemplo, a través de un hecho prosódico se resalta el elemento que se quiere focalizar.
Una elevación del segmento final de la frecuencia fundamental o melodía puede considerarse desde el punto de vista gramatical como una categoría interrogativa, mas no necesariamente como una pregunta. De este modo, lo declarativo, interrogativo e imperativo son categorías gramaticales, pero no pragmáticas. Categorías semántico-pragmáticas, serían en ese mismo orden, afirmación, pregunta y mandato. Así, una interrogación en el nivel sintáctico puede convertirse, en el nivel pragmático en una orden indirecta: ¿puedes pasarme la sal? ¿hay café?¿no te has levantado todavía? Entendiéndose, estos enunciados, como 'pásame la sal', 'dame café' y 'levántate', respectivamente.
La entonación es uno de los más importantes vehículos de la expresión afectiva del discurso, sola o combinada con otros elementos, como el tempo, la pronunciación, etc. La entonación expresiva estaría superpuesta a la entonación comunicativa básica, o sea al significado gramatical.
Varios mecanismos se utilizan para marcar expresividad: la desviación entre los puntos extremos del patrón melódico, el registro, el contorno, la intensidad y la duración del control melódico tienen valores simbólicos en la expresión de las emociones. Por ejemplo, un registro alto puede evocar alegría, mientras que un registro bajo puede indicar tristeza, la duración indicar énfasis, etc.
De este modo, la prosodia conlleva una gran cantidad de información no sólo lingüística sino también paralingüística.
En el nivel sociolingüístico, la prosodia comunica dos tipos de información: las características personales del individuo, lo que el individuo es y al grupo al que pertenece y por otra parte, la situación en la que se encuentra, y el grado de atención que presta al discurso; permite conocer el estado anímico y emocional del hablante, en una especie de entonación secundaria.
Otra labor que lleva a cabo la prosodia es la manifestación de la cortesía. Habría manifestaciones prosódicas corteses y otras que no lo son. En español es mayor el contraste de tono e intensidad entre el mandato y la súplica que entre la recomendación y el ruego, y mayor asimismo entre estas últimas que entre la invitación y la petición.
Hay estudios recientes sobre las entonaciones regionales; la entonación permite al oyente distinguir de qué región es el hablante, o inclusive si es extranjero, o si hay en su habla algún contacto lingüístico, de modo que es un instrumento identificador muy importante.
Otro de los elementos de la prosodia es la pausa, la cual puede definirse como la detención de la información. Se puede considerar la pausa como "aquella unidad de tiempo donde no hay fonación"; de todas formas, algunas pausas pueden también manifestarse por un sonido, como es el caso, por ejemplo de las llamadas pausas sonoras. Un hispanohablante hesita con sonidos como [m:], [ehte:] [em:, [am:].
Debido a que sólo una pequeña parte de la información contenida en nuestro cerebro puede activarse al mismo tiempo, el hilo discursivo se presenta como seccionado por pausas. A menudo, las divisiones entre los distintos grupos o unidades vienen marcadas, antes que por verdaderos silencios, por modificaciones de la altura, de la intensidad o del tempo .
Otro elemento característico del habla es el ritmo, íntimamente ligado con el tiempo. El ritmo está constituido básicamente por la repetición de un patrón y es esencial para la percepción de los acontecimientos que ocurren en el tiempo. Cada lengua tiene tendencias rítmicas propias, que definen su fisonomía particular. La tendencia de la lengua castellana es de construir unidades de cinco a diez sílabas, y entre ellas, las más frecuentes serían las de siete a ocho.
Las diferencias en el ritmo tienen una función comunicativa, en el componente emotivo del lenguaje.

Desde el punto de vista Neurolingüístico, podemos separar a la Prosodia en cuatro categorías:

Prosodia intrínseca: ( HEMISFERIO DOMINANTE )
Consiste en los patrones melódicos que determinan diversas connotaciones semánticas. e.j.
El quiere irse Resulta una afirmación
El quiere irse Resulta una pregunta

Prosodia inarticulada: ( HEMISFERIO DOMINANTE )
Lenguaje no verbal que aporta mas información en la comunicación (gruñidos, jadeos, chistidos, etc.)

Prosodia intelectual: ( HEMISFERIO NO DOMINANTE )
Se refiere al uso de sutilezas de la entonación para producir diferentes implicancias. e.j.
El ES inteligente. Enfatiza la habilidad
EL es inteligente. Resalta el atributo del sujeto en relación al resto
El es INTELIGENTE. Impone cierto tono sarcástico
Prosodia emocional: ( HEMISFERIO NO DOMINANTE )
Es la inserción de un sentimiento emotivo en la frase para transmitir enojo, placer , miedo, tristeza, etc.
TOPOGRAFIA DEL LENGUAJE
HEMISFERIO NO DOMINANTE
Prosodia intelectual
Prosodia emocional
HEMISFERIO DOMINANTE
Prosodia intrínseca
Prosodia inarticulada



El aprendizaje del lenguaje oral en el niño no se produce de forma aislada sino que existe una relación entre el contenido, la forma y el uso del lenguaje.

En general, salvo excepciones, es posible que un niño hable bien hacia los tres años de edad. Para que se produzca esta situación han de darse varias condiciones: normalidad de los órganos lingüísticos, tanto receptivo (capacidad auditiva o visual y cortical), como productivos (capacidad de ideación y capacidad articulatoria). También la exposición del niño a un contexto socializador y lingüístico adecuado, así como el desarrollo de un entorno comunicativo que suponga un continuo estímulo de los adultos hacia el niño generando las respuestas adecuadas.

Además, para que el proceso de adquisición del lenguaje oral se desarrolle adecuadamente, debe haber una buena disponibilidad para la comunicación tanto física como psicológica entre el niño y las personas que interactúan con él, por ello el lenguaje que sirve de modelo al niño debe cumplir por lo menos con dos condiciones: * Debe constar de una amplia gama de frases gramaticales correctas.

* Darse a nivel expresivo, iniciando intercambios conversacionales, y a nivel receptivo, respondiendo adecuadamente a las emisiones hechas por el niño.

La principal herramienta que tiene el bebé para lograr sus fines, es otro ser humano familiar; una respuesta social negativa a sus iniciativas resultaría perjudicial.

Alteraciones de la Prosodia en niños con Trastornos Generalizados del Desarrollo

En el niño autista, la función de comunicación del lenguaje está seriamente comprometida y su deterioro se observa fundamentalmente desde el punto de vista del procesamiento de la información, en la decodificación y desde el punto de vista de los niveles que conforman el lenguaje, en el pragmático.

Rapin I .(1987) en su clasificación de las disfasias menciona aquellas características del autismo infantil. Las define como trastorno grave de la comunicación con dificultad para leer el lenguaje del cuerpo, la expresión facial o el tono de la voz y las clasifica según la iniciativa verbal en:

a) Autista fluente: ecolálico, prosodia variable que puede ser monótona, vacilante, con buena memoria verbal, fonología aceptable, [repiten como loros] y fallas en la decodificación sintáctica y semántica.

b) Autista no fluente : virtualmente mudo o con déficit fonológico grave y déficit severo de comprensión.

Las características del lenguaje en el niño autista pueden resumirse en :

Déficit en la codificación
Disprosodia.
Mutismo.
Jergafasia
Ecolalia.
Verborragia
Apragmatismo.

En niños autistas de funcionamiento alto y en el síndrome de Asperger no es raro observar trastornos de este tipo, que pueden añadirse a otros problemas lingüísticos. En ocasiones el tono de voz que utiliza el niño puede generar una sensación de pedantería. En otros casos se expresa con una entonación excesivamente aguda, o con formas de voz muy peculiares, que acentúan la extravagancia del lenguaje.
Al escuchar el discurso de una persona con el Síndrome de Asperger, nos daremos cuenta que existe una falta de variación en el ritmo, la entonación y el énfasis, o sea, en la melodía del habla.

En muchos casos, hay una carencia de modulación, de manera que el habla tiene una cualidad monótona o plana, o una dicción demasiado precisa con un énfasis en cada sílaba. El tono de voz puede ser percibido como aburrido o extraño.

El niño puede tener también dificultades para entender la relevancia del cambio de tono, la inflexión o el énfasis de ciertas palabras cuando escucha el discurso de otra persona. Esas claves sutiles son extremadamente importantes para identificar los diferentes significados de una frase.


Alteraciones de la Prosodia como parte de un Fenotipo Lingüístico Especial, el Síndrome del Acento Extranjero en niños argentinos.

Ya he planteado que la principal herramienta que tiene el bebé para lograr sus fines, es otro ser humano familiar; una respuesta social negativa a sus iniciativas resultaría perjudicial.

Es llamativo, cómo en ciertos niños, criados en un medio ambiente con características muy especiales, aparece un fenotipo lingüístico muy particular. Este, se caracteriza por presentar un vocabulario especial, con la aparición de vocablos que no son propios de la competencia lingüística del lugar de donde provienen estos niños; así como de características muy particulares en la prosodia, con una clara variación en el Ritmo, Tono y Énfasis, con respecto a las características propias de su lengua materna.

Tanto el vocabulario como la prosodia, resultan ser bien característicos de un país centroamericano; lugar de doblaje de los dibujos animados a los cuales están sobreexpuestos estos niños.

En este medio ambiente particular, los niños tienen una alta exposición a la televisión, desde una edad muy temprana, y con una muy alta cantidad de horas por días.

Esto se acompaña en la gran parte de estos niños, de falta de un adecuado estímulo parental, tanto en cantidad como calidad, con pocas posibilidades de explorar su entorno, con pobres experiencias lúdicas, recreativas y de sociabilización.

Sin pautas de conductas claras, con una muy pobre organización externa en todos los hábitos de la vida diaria, en especial en lo relacionado con la alimentación y con el sueño.

En la práctica diaria, me ha llamado la atención el encontrar niños que sin cumplir con los criterios diagnósticos de un TGD, y presentando un nivel de inteligencia normal, presentaban este fenotipo lingüístico especial, el Síndrome del Acento Extranjero en niños argentinos.

DESCRIPCIÓN DEL GRUPO DE ESTUDIO

El grupo de estudio en cuestión, está constituido por 20 niños, quienes fueron vistos en el consultorio de Neurología Infantil de una institución privada, desde Febrero de 1998 a febrero del 2006.

De este total, 18 son varones y 2 son mujeres; lo cual da una relación de 9:1. La edad en que realizaron la primer consulta fue en promedio a los 5 años de edad, con un margen de 3 a 7 años.

Todos tuvieron antecedentes perinatológicos normales. El desarrollo de la marcha autónoma fue entre los 8 y 9 meses de edad en tres niños, luego de los 18 meses de edad en dos niños; siendo normal, alrededor del año, en el resto.

El motivo por el cual llegaron a la consulta fue muy variable; y en muchos niños preocupaba a los padres, a sus pediatras o docentes más de un factor.

Los motivos de consulta fueron por presentar la mayor parte de ellos, distintos Trastornos de Conducta y / o Problemas de Aprendizaje. Sólo 3 niños consultaron por presentar Trastornos del Lenguaje.

En la anamnesis y entrevista con los niños y su familia, surge que 10 niños presentaban Trastornos del Sueño, siendo el mismo irregular, entrecortado, con menos horas de lo habitual, y con mayor demanda de la presencia de los adultos ya sea al inicio del mismo, como durante distintos momentos de la noche.

Todos presentaban en el jardín de 4 o 5 años problemas de conducta, dificultad para adaptarse, problemas para poder cumplir con las distintas rutinas y actividades del jardín; conductas desadaptativas y un rendimiento académico menor al esperado para su edad.

En el 100 por ciento de los niños, la actividad excluyente era el ver Televisión, en especial todos los canales de Dibujitos Animados. Desde el mismo momento en que se despertaban, ya desayunaban mirando la TV. Durante el día, la TV estaba siempre encendida, y en los momentos en que jugaban con algún juguete, era sentado frente a la TV. A la noche, se dormían con la televisión encendida, viendo dibujitos.

Con respecto a las características conductuales, 15 niños presentaban todas las características clínicas de un TDAH, de acuerdo al DSM IV. Los otros 5 niños, tenían menos de 5 o menos años de edad; y sólo presentaban discretos trastornos de conducta. Al tener esta corta edad, no se puede descartar que más adelante las características clínicas se hicieran bien evidentes.

Con respecto al desarrollo del lenguaje, la totalidad de los mismos, presentaban un fenotipo lingüístico muy particular, tanto en los vocablos usados como en su prosodia.

En el vocabulario usado por estos niños, aparecía gran cantidad de vocablos NO propios del castellano variante argentino, sino con vocablos propios de la variante española y/o centroamericana.

Los vocablos usados se repetían en gran parte de los niños, siendo los más usados: cometa, pastel, columpio, emparedado, gasolina, niño, palomita de maíz, sorbete, cima, conjeturas y frijoles.

Utilizaban frases ya preformadas, tales como “no surge efecto”, “hola amigo”, “sal de allí”; y uso de tiempos verbales en voz imperativa como ser vísteme, cálzame, súbeme.

En 18 de los niños, el 90 % de ellos, lo anterior se acompaña de un tono de voz especial, con una cadencia y ritmo especial, distinto a lo habitual., que asemejaba por completo a un habla extranjera; con características acústicas superponibles a un habla centroamericana o mexicana. En la mayor parte de estos niños, los mismos hermanos o vecinos le decía a la familia lo llamativo de que hablaran como un verdadero extranjero.

Fueron remitidos a tratamiento de rehabilitación integral en las disciplinas de Fonoaudiología, Psicopedagogía, Psicomotricidad, y Psicología en forma individual / familiar. Todo lo anterior se realizó en forma individual o en algunos niños en forma de terapia conjunta entre más de una disciplina. La mitad de los niños recibieron medicación específica para su TDAH.

Se ha podido hacer un buen seguimiento en 12 de los 20 niños. 5 niños llevan entre 3 y 5 años; 2 niños llevan 2 años; 5 niños menos de 1 año; y 8 niños no han vuelto a control.

Al analizar más en detalle a estos 5 niños que tienen 3 o más años de seguimiento, podemos decir que la evolución ha sido directamente proporcional a la gravedad de los síntomas iniciales.

Con respecto al TDAH, han ido mostrando cambios favorables, con mejoría clínica significativa, sólo en aquellos pacientes que han mantenido un tratamiento multimodal en forma consistente y coherente a lo largo del tiempo.

La evolución del lenguaje ha sido más dispar. Los 4 niños con Dificultades a nivel del Lenguaje Expresivo, han tenido una evolución muy positiva en la organización del lenguaje, con un vocabulario más acorde, con muy aislada persistencia de estos vocablos extranjeros, y una muy buena organización morfosintáctica. Pero en los cuatro niños persiste una prosodia completamente especial, la cual sigue llamando la atención con una apariencia bien típica de un habla extranjera.

La estructura fonológica del lenguaje, puede considerarse como la resultante del efecto combinado de la interacción entre el sistema neuromotor, el sistema perceptual, el desarrollo lexical individual y la influencia de las características particulares del lenguaje del ambiente.

El medio ambiente produce la pérdida de aquellos gestos fonéticos que no son mantenidos o incentivados por el lenguaje del ambiente. A su vez, tiene efectos positivos, que reflejan la atención del lactante a la prosodia y a las claves disponibles en la modalidad visual y auditiva.

Estos niños están expuestos desde edades muy tempranas y en forma muy prolongada a un lenguaje con características particulares, distintas a la de sus padres y al lugar de residencia.

Esto explica que puedan adquirir esta entonación y esta competencia lingüística tan especial; al tomar e incorporar como propia la información, los estímulos recibidos de la televisión.

Al analizar las características del lenguaje de estos niños, no todos tienen un patrón uniforme. Lo común a todos ellos es este vocabulario especial, con vocablos no propios a la variante argentino. Con respecto a las características de la prosodia, en todos ellos se combinan en distinto grado alteraciones en la Prosodia emocional, intelectual, emocional e inarticulada; lo cual estaría hablando de un compromiso tanto en el Hemisferio Dominante como No Dominante.

Una de las primeras preguntas que surge, es porqué de todos los niños que están expuestos a similares condiciones... como es el ver televisión durante gran cantidad de horas... sin mayor control sobre lo que miran ni mayor interacción con los referentes adultos, y sin realizar otro tipo de actividades y juegos acordes para su edad; sólo algunos desarrollan este fenotipo peculiar y otros no.

La segunda pregunta es porqué la mayor parte de estos niños, en su evolución, desarrollan un TDAH. Cuál sería la relación entre ambas patologías y si tienen un mecanismo fisiopatológico común.

Con respecto a la bibliografía consultada, no he encontrado en la bibliografía en español referentes similares; más que una Comunicación breve en un Archivo argentino de pediatría del 2003; sobre “Acento y melodía en el lenguaje. Detección precoz de alteraciones en la cadencia del lenguaje por el Dr. José R. Kremenchuzky.

En este artículo solo hace referencia a tres pacientes, dos de ellos con características completamente superponibles a los descritos en la actual serie.

Sí he encontrado bibliografía sobre el Síndrome de Acento Extranjero ( FAS, del inglés Foreing Accent Síndrome ) en Adultos, como una patología adquirida luego de una lesión.

El FAS, también llamado acento pseudoextranjero, puede definirse como una alteración adquirida del habla a consecuencia de una lesión en el sistema nervioso central (SNC), cuya característica específica es la aparición de un acento extranjero al hablar la lengua materna, tal como lo percibe cualquier oyente nativo de la misma. Puede aparecer acompañada de otros síntomas de carácter afásico o disártrico, si bien en muchos casos se presenta de forma aislada, con puntuaciones normales en los tests de lenguaje.

Características del síndrome FAS

Si bien puede asociarse a trastornos afásicos, el FAS se diferencia de cualquier otra alteración del habla. Con frecuencia se manifiesta como único trastorno después de una afasia transitoria resuelta en poco tiempo. Su rápida aparición lo descarta como una hipotética forma inusual de compensación o adaptación a dificultades de locución. El FAS es fenomenológicamente distinto de la afasia, porque los pacientes no presentan déficit de lenguaje expresivo o compresivo, ni las disfluencias y distorsiones fonéticas propias de la afasia de Broca. Al contrario que en las disartrias o en las apraxias, el habla FAS es perfectamente inteligible y no se interpreta como patológica por los oyentes normales.

Con respecto a Localización de la lesión, el FAS no se ha asociado con la lesión de un sitio específico, sino que diversas lesiones corticales y/o subcorticales de pequeño tamaño pueden producir el síndrome. Respecto a la lateralización hemisférica de la lesión, aunque la mayoría de los casos conocidos corresponden a lesiones en el hemisferio izquierdo, existen unos pocos con lesiones en el hemisferio derecho.

Cuando las lesiones son corticales, la zona más frecuente corresponde a la circunvolución precentral y áreas premotoras del hemisferio izquierdo. No obstante, en muchos de estos casos no se pueden descartar pequeñas lesiones subcorticales. Revisiones actuales circunscriben las lesiones a estructuras subcorticales, en concreto a los Ganglios Basales.


Se plantea la posibilidad de que los casos FAS se expliquen según un mecanismo neural común. Es difícil aventurar una hipótesis explicativa única, no obstante, pese a la
diversidad de localizaciones del daño cerebral, parece que éste tiende a afectar los circuitos frontobasales (CFB) de control motor.

Se trata de circuitos complejos en bucle cuyo origen se sitúa en el córtex frontal. Involucran estructuras subcorticales, fundamentalmente los GB, y retornan al córtex por vía talámica.

A partir de trabajos con humanos y animales se sabe que estas conexiones neurales de retroalimentación en bucle actúan como circuitos de control, que modulan y regulan las órdenes de la corteza motora. En los CFB desempeñan un papel clave los GB del cerebro. Estas estructuras se componen de tres núcleos principales interconectados entre sí: núcleo caudado y putamen, conocidos como el cuerpo estriado, y el globo pálido. Hoy sabemos que son importantes para la actividad cognitiva y sensoriomotora.

Parece que los CFB son claves en la automatización de conductas motoras complejas, tanto aprendidas como de fuerte base genética, especialmente en las primeras etapas de la vida, cuando la plasticidad cerebral es mayor: hablar la lengua materna, montar
en bicicleta, patinar, etc., en humanos, canto vocal en las aves, o pautas de acicalamiento en roedores.

En este sentido, el habla humana, desde el punto de vista motor, es un verdadero prodigio de coordinación neuromuscular y, de hecho, se la reconoce como la conducta motora más compleja del repertorio humano. Hablar implica la acción coordinada de un centenar de músculos vinculados a grupos independientes e inervados por distintos nervios craneales. Esta coordinación requiere una apropiada secuenciación y un ajuste extremadamente fino entre los movimientos musculares, a una velocidad que permita la emisión de hasta 30 segmentos sonoros por segundo. Ciertos desajustes críticos, por pequeños que sean, tienen consecuencias acústicas que las detectan inmediatamente los oyentes de una lengua.

Probablemente, la automatización de patrones articulatorios de la lengua materna tiene mucho que ver con la organización de los circuitos en bucle cortico-estriado-pálido-talámico-cortical. Es decir, circuitos nerviosos que parten de la corteza cerebral, llegan a estructuras de los GB y vuelven a la corteza a través del tálamo; modulan así las órdenes motoras salientes por vía piramidal y extrapiramidal. Cualquier lesión que afecte a estos circuitos reguladores puede repercutir negativamente en tales automatismos, y aquí podría residir la causa del FAS. Un daño estructural de los mismos afectaría a los automatismos del habla y se expresaría con la alteración de ciertos ajustes y patrones motóricos, que los oyentes nativos podrían interpretar como habla de un no nativo. A esta interpretación ayudarían los estereotipos que los oyentes tienen sobre acentos extranjeros particulares.


De forma especulativa, el análisis de la localización de las lesiones en el FAS nos podría indicar las zonas involucradas específicamente en el control del acento nativo. Corticalmente, parte de la circunvolución precentral izquierda, que controla el movimiento,
tendría la función de controlar el habla. Esta zona proyectaría bilateralmente sobre los GB, en concreto, la cabeza del núcleo caudado y el putamen. Diversos datos además del FAS, provenientes de campos tan diversos como la psicológica evolutiva, la psicología comparada, los trastornos del lenguaje, la genética y la neuroimagen, apoyarían el papel de este CFB en la articulación.

Sabemos que las primeras etapas evolutivas son críticas en la organización e instalación de estos circuitos en bucle, y así se explica la dificultad en crear nuevos automatismos, o modificar los anteriores una vez que éstos se han establecido. Con relación al lenguaje, hay cierta controversia sobre la existencia o no de un período crítico en la vida humana para su desarrollo. Pero pocos psicolingüistas cuestionan la existencia de un verdadero subperíodo crítico para la fonética de una lengua. Prácticamente nadie que aprenda una segunda lengua después de los 10-12 años, o incluso antes, según algunos autores, la hablará con la perfección motora que le permita pasar como hablante nativo ante los oriundos de la misma. Es el caso típico de las familias de emigrantes, cuyos hijos pequeños desarrollan un habla indistinguible de la de sus compañeros nativos, pero sus padres conservan acento extranjero –o trazas del mismo– después de décadas de inmersión en la nueva lengua. Esta persistencia del ‘acento’ de origen, o lo que es lo mismo, de ciertos patrones motóricos que pertenecen a la prosodia y fonética de la primera lengua, nos muestra la dificultad de modificar y reorganizar los circuitos neurales involucrados en los automatismos ya fijados.

A pesar de la distancia filogenética, existen estrechos paralelismos en el mundo animal. El canto de las aves canoras, al igual que el habla humana, es una conducta vocal aprendida de fuerte base genética que requiere realimentación auditiva. Los individuos jóvenes necesitan, durante un período crítico, modelos adultos para desarrollar los patrones de canto propios de su especie. La investigación sobre los mecanismos neurales de los cantos pone de manifiesto la relevancia de circuitos en los que intervienen estructuras equivalentes a los GB de las aves. También aquí, lesiones en dichos circuitos se expresan en alteraciones del canto que lo apartan, en mayor o menor grado, de los patrones propios de la especie. La evidencia sobre la participación de los GB en los automatismos motores de otros vertebrados proviene de campos diversos. Las complejas pautas motoras de acicalamiento (grooming) en las ratas, y su debida secuenciación o sintaxis motora, se deben a la acción de los GB murinos –sistema neoestriado. Hay evidencia electrofisiológica de que los núcleos estriados codifican patrones de secuencias motoras complejas
en monos y otros animales.

Por último, algunos estudios de neuroimagen han abordado el tema de las bases neurales de la articulación. Algunos estudios realizados que comparan habla silente y habla abierta han confirmado el papel de la circunvolución precentral izquierda y los GB, especialmente en el hemisferio derecho, en los procesos de articulación de la lengua materna.




FAS y bilingüismo

Cuando un hablante adquiere su primera lengua crea sus primeros automatismos fonoarticulatorios, que se materializan en los circuitos en bucle que hemos comentado. La adquisición de una segunda lengua después de un determinado período madurativo tropezaría con unos automatismos ya fuertemente fijados para la primera, por lo que, probablemente, se ha de basar en mecanismos neurales más controlados –con mayor participación cortical y menos automatizados.

A través de ciertos experimentos perceptivos, en pacientes adultos, se ha podido comparar la lengua materna con otras lenguas adquiridas posteriormente. Curiosamente, la presencia de una pequeña lesión del núcleo caudado afecta de modo selectivo a la pronunciación de su lengua materna y aparentemente deja a salvo las demás. Es decir, parece que los circuitos dañados intervienen fundamentalmente en los automatismos motores de la lengua materna, pero no en los mecanismos neurales, menos automatizados, de la segunda lengua. Pocos estudios hasta la fecha han estudiado este diferente control neural de la articulación de la lengua materna y las lenguas aprendidas después del período crítico.

Teorías útiles para la comprensión del TDAH

Al analizar algunas de las teorías útiles para la comprensión del TDAH, se puede pensar en la atención como un mecanismo modular. Las tres redes conocidas[i] de la atención selectiva son: el Sistema Atencional Posterior, el Sistema Atencional de Vigilancia y el Sistema Atencional Anterior.

El Sistema Atencional Posterior, anatómicamente, involucra porciones del cortex parietal, asociado con áreas del tálamo (TH), en especial en Núcleo Pulvinar y en el mesencéfalo, el colículo superior. Estas áreas cooperan para lograr establecer la atención sobre una locación en el espacio.

El Sistema Atencional Anterior es el segundo sistema e involucra áreas medias del cortex prefrontal (incluyendo el giro anterior del cíngulo y estrechamente vinculado con las áreas suplementarias superiores del área motora) que parece ser activo en una amplia variedad de situaciones involucradas en la detección de fenómenos.

El Sistema Atencional de Vigilancia implica fundamentalmente al Locus Coeruleus que produce el input de noradrenalina o norepinefrina en el cortex. este sistema

Por otro lado, se deben analizar el concepto de las funciones ejecutivas, bajo este término se intenta agrupar un conjunto complejo y multidimensional de funciones cerebrales superiores que cumplen un rol de control comportamental. Simplificando, se trata de procesos que controlan procesos.

La neuroanatomía de las funciones ejecutivas no es tan precisa, pero se acepta que se asienta en las áreas prefrontales y las conexiones recíprocas hacia los ganglios de la base, el núcleo amigdalino, el diencéfalo y el cerebelo (via fronto-talámica-cerebelosa).



En base a todo lo anterior, se podría postular que existiría una lesión primaria en estos circuitos en bucle cortico-estriado-pálido-talámico-cortical; los cuales tienen una relación directa con la automatización de patrones articulatorios de la lengua materna; y a su vez, estarían relacionados con el desarrollo de distintas habilidades y funciones neuropsicológicas, cuya disfunción explicaría las características conductuales propias del TDAH.

Estos niños con estas lesiones o disposiciones anatómicas especiales; al estar sobre - expuesto desde edades tan tempranas a este “baño lingüístico” centroamericano, haría que las características propias de la lengua materna se pierdan, o al menos se modifiquen lo suficiente, dando lugar a estas características propias de un Lenguaje Extranjero; el cual resulta luego muy difícil de que desaparezca en la evolución. Como se puede ver en esta serie, el vocabulario se normaliza, pero la entonación especial persiste a lo largo de los años.